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Secuelas de la mononucleosis

Mononucleosis Secuelas

La mononucleosis infecciosa es una infección común causada por el virus de Epstein-Barr (VEB). También se conoce como fiebre glandular, la enfermedad de los besos y mono. Los síntomas de la mononucleosis infecciosa incluyen fatiga, dolor de garganta, fiebre y ganglios linfáticos inflamados. No hay tratamiento para mono, pero la atención de apoyo implica descansar y beber muchos líquidos. La enfermedad se resuelve sin tratamiento, pero los síntomas pueden durar de varias semanas a meses.

La infección por VEB (ya sea sintomática o asintomática) se ha asociado con una gran variedad de afecciones neoplásicas y autoinmunes según lo revisado por Odumade et al. En cuanto a la infección por VEB sintomática, una historia de la mononucleosis infecciosa es un fuerte factor de riesgo para el linfoma de Hodgkin, así como para la esclerosis múltiple. Se desconoce el motivo por el que estas enfermedades y la infección VEB primaria sintomática están relacionadas. Una explicación plausible que vale la pena explorar es que los factores genéticos y / o ambientales del huésped para la gravedad de la infección primaria por VEB y el linfoma de Hodgkin o la esclerosis múltiple son los mismos.

Investigación

Las complicaciones de la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) son diversas e incluyen una serie de manifestaciones neurológicas como meningitis, meningoencefalitis, cerebelitis, neuritis craneal y otras. En general, la encefalitis causada por VEB en pacientes pediátricos se ha considerado una enfermedad auto limitada con pocas o ninguna secuela.

Métodos

Se revisaron los gráficos de todos los pacientes (18 años ingresados ​​o dados de alta del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Nueva York en Syracuse entre 1982 y 1992 con un diagnóstico de encefalitis o meningoencefalitis). Se revisaron 11 casos de encefalitis por mononucleosis, diagnosticados durante un período de 10 años para caracterizar los hallazgos clínicos y de laboratorio en el contexto agudo y el alcance de las secuelas neurológicas en el seguimiento.

Resultados

Las manifestaciones neurológicas agudas fueron diversas e incluyeron comportamiento combativo (55%), convulsiones (36%), cefalea (36%) y evidencia de compromiso focal (27%). Los hallazgos clásicos de mononucleosis infecciosa se observaron con poca frecuencia; El 18% tenía faringitis, adenopatía, pruebas positivas de anticuerpos heterófilos o linfocitosis atípica. Dos pacientes (18%) tenían estudios de neuroimagen anormales, uno en la etapa aguda y el otro en el momento del seguimiento. Siete pacientes (64%) tenían electro encefalogramas anormales en el contexto agudo; de estos tres tenían anomalías persistentes en el seguimiento. El cuarenta por ciento desarrolló anormalidades neurológicas persistentes que incluyen deterioro global, conducta perseverante de tipo autista y paresia persistente de la extremidad superior izquierda.

Una mujer blanca de 37 años presentó debilidad motora bilateral ascendente simétrica. La evaluación posterior reveló que sufría de mononucleosis infecciosa. Este caso demuestra que uno debe considerar la mononucleosis cuando se le presenta una enfermedad idiopática del sistema nervioso. Las características clásicas de la mononucleosis, como la faringitis, la linfadenopatía o la esplenomegalia, no necesitan estar presentes.

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